Dido and Aeneas bajo el casco del Cutty Sark: Purcell entre el ritual, la memoria y el mar
El Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists presentaron una versión semiescenificada de la ópera de Henry Purcell bajo el casco de cobre del histórico barco conservado en Greenwich. La crítica de The Guardian formuló reparos a la concepción visual de Andrew Staples, pero subrayó el alto nivel musical de la interpretación dirigida por Jonathan Sells, con Karima el Demerdasch, Hubert Zapiór, Johanna Wallroth y Bethany Horak-Hallett al frente del elenco.
La imagen tenía, desde el comienzo, una fuerza teatral difícil de ignorar: Dido and Aeneas, de Henry Purcell, interpretada bajo el casco del Cutty Sark, el histórico clipper de té conservado en Greenwich, uno de los emblemas marítimos de Londres. En ese espacio suspendido entre museo, memoria naval y arquitectura escénica involuntaria, el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists ofrecieron una versión semiescenificada de una de las obras fundacionales de la ópera inglesa, con dirección musical de Jonathan Sells y puesta de Andrew Staples.
La elección del lugar no era un simple gesto pintoresco. Dido and Aeneas, basada en el libro IV de la Eneida de Virgilio, es una ópera atravesada por el viaje, el abandono, el destino y la destrucción. La historia de la reina de Cartago y del héroe troyano que debe partir hacia Italia encuentra, bajo el casco de un barco, una resonancia casi inevitable: la navegación deja de ser un dato narrativo para convertirse en atmósfera física. El público no mira únicamente una obra sobre una partida; escucha esa partida dentro de un objeto histórico asociado al movimiento, al comercio, a la distancia y al mar.
La crítica publicada por The Guardian destacó precisamente esa potencia del espacio, aunque también señaló que la propuesta visual de Andrew Staples no siempre lograba aprovecharla con sobriedad. La puesta eligió un tono ritualizado, con vestuario fúnebre, procesiones y una estilización que, según la reseña, podía sentirse excesiva frente a un ámbito que ya poseía por sí mismo una enorme carga dramática. La observación central del diario fue clara: visualmente, la producción podía discutirse; musicalmente, en cambio, la noche alcanzó un nivel notable.
El programa incorporó también las Funeral Sentences de Purcell, escritas para las exequias de la reina Mary II, decisión que reforzó el carácter mortuorio de la lectura. No se trataba, por lo tanto, de presentar Dido and Aeneas como una pieza breve y elegante del barroco inglés, sino de acentuar su condición de tragedia concentrada, donde el amor, el deber político y la muerte se precipitan con una economía dramática implacable.
En el centro musical de la velada estuvo Jonathan Sells, director del Monteverdi Choir y antiguo cantante vinculado a la agrupación. Su relación con el conjunto se remonta a 2009, cuando participó como bajo solista en una gira de Israel in Egypt, de Händel; más recientemente asumió funciones de dirección dentro de la institución. En esta lectura de Dido and Aeneas, The Guardian subrayó su capacidad para seguir los movimientos internos de la partitura, desde los momentos de energía danzante hasta los pasajes de contención extrema.
La importancia de la presentación se amplifica por la historia de los cuerpos artísticos involucrados. Los English Baroque Soloists, fundados en 1978 por John Eliot Gardiner, forman parte del núcleo histórico de la interpretación con instrumentos de época en Gran Bretaña y han desarrollado, junto al Monteverdi Choir, una larga trayectoria en repertorios de Monteverdi, Purcell, Händel, Bach y Mozart. En ese sentido, esta versión de Dido and Aeneas no fue solamente una producción situada en un lugar singular, sino una nueva intervención de dos agrupaciones centrales en la lectura moderna del barroco europeo.
El elenco estuvo encabezado por Karima el Demerdasch como Dido. La mezzosoprano germano-egipcia, integrante del International Opera Studio de la Ópera de Zúrich, realizó aquí su debut con el Monteverdi Choir and Orchestras. The Guardian la definió como una artista a seguir y destacó el caudal de su voz, aunque señaló que su reina suicida todavía parecía estar en proceso de plena definición dramática. Esa observación no reduce el interés de la interpretación: Dido es una parte que exige nobleza, dolor retenido, autoridad y vulnerabilidad, y su célebre lamento final reclama una intimidad que cualquier concepción escénica puede favorecer o entorpecer.
Como Aeneas, Hubert Zapiór aportó una particularidad valorada por la crítica: la presencia de un barítono pleno en una parte que muchas veces se percibe con menor relieve frente al peso emocional de Dido. Cantante polaco e integrante del ensamble de la Komische Oper Berlin, Zapiór ha abordado allí partes como el Conde de Almaviva en Le nozze di Figaro, los protagonistas de Don Giovanni y Eugene Onegin, Marcello en La bohème, Papageno en Die Zauberflöte, Guglielmo en Così fan tutte y Pantalone en L’Amour des trois oranges. En esta versión, su Aeneas apareció como verdadero interlocutor dramático de Dido, no apenas como el agente narrativo del abandono.
La Belinda de Johanna Wallroth fue otro de los puntos destacados. Soprano sueca de carrera ascendente, Wallroth pasó por el Opernstudio de la Wiener Staatsoper y ha cantado en escenarios como Glyndebourne, Opernhaus Zürich, la Royal Swedish Opera y el Festival de Drottningholm. Su repertorio incluye Susanna en Le nozze di Figaro, Cleopatra en Giulio Cesare, Zerlina en Don Giovanni y Belinda en Dido and Aeneas. The Guardian destacó en ella una luminosidad vocal y una ornamentación exuberante, cualidades decisivas para una parte que funciona como contrapeso vital frente al avance de la tragedia.
La Sorceress quedó a cargo de Bethany Horak-Hallett, mezzosoprano británica especialmente vinculada al repertorio de Händel, Mozart y sus contemporáneos. Su carrera reciente incluye colaboraciones con el Monteverdi Choir and Orchestras, giras internacionales y apariciones en espacios como Carnegie Hall, Alte Oper de Frankfurt y el Château de Versailles. En Dido and Aeneas, la hechicera no es un simple recurso fantástico: encarna la fuerza de la destrucción, la intriga y el desorden que precipita el desenlace. La crítica de The Guardian señaló la riqueza vocal de Horak-Hallett y la colocó como uno de los polos musicales de la noche.
El balance de la reseña fue, así, revelador: cerrar los ojos permitía encontrarse con una interpretación de primer nivel. El diario destacó especialmente los momentos corales sin acompañamiento, como “With drooping wings” y las Funeral Sentences, donde las voces del Monteverdi Choir alcanzaron una unidad expresiva de gran intensidad. Esa observación toca un punto esencial de la obra: Dido and Aeneas no vive solo de su protagonista ni de su lamento final, sino de una arquitectura colectiva en la que coro, danzas, escenas mágicas y breves intervenciones solistas construyen una tragedia de extraordinaria concisión.
La producción viajará luego al Festival de Bergen, en Noruega, donde el mismo proyecto se presentará en junio de 2026. Allí perderá, inevitablemente, el anclaje visual del Cutty Sark, pero quizá gane una libertad dramática distinta. La propia crítica de The Guardian sugería que, alejada del impacto casi autosuficiente del casco del barco, la puesta podría encontrar otro tipo de impulso teatral.
La importancia de esta Dido and Aeneas reside, finalmente, en la manera en que une tres capas de memoria: la de Purcell y la ópera inglesa del siglo XVII; la de los intérpretes históricamente informados que han renovado la escucha del barroco; y la del Cutty Sark, convertido por una noche en cámara de resonancia de una tragedia sobre el amor, el abandono y la muerte. No todas las decisiones escénicas convencieron por igual, pero la música pareció imponerse con una claridad difícil de discutir. En esa tensión entre imagen discutible y sonido admirable, la vieja reina de Cartago volvió a morir, no en la pira de Virgilio, sino bajo el cobre de un barco que también sabe algo de despedidas.
Fuentes
Dido and Aeneas review — close your eyes and this was a tremendous performance
Purcell: Dido and Aeneas
Opera at Cutty Sark with Monteverdi Choir and Orchestras
English Baroque Soloists
Karima El Demerdasch — Dido
Hubert Zapiór — Aeneas
Johanna Wallroth — Belinda
Bethany Horak-Hallett — Sorceress
Víctor Fernández
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