Avanti a Lui

Grandes Intérpretes 2026: cuatro voces internacionales para el Teatro Colón

El Teatro Colón anunció la venta de localidades para el ciclo Grandes Intérpretes 2026, en coproducción con Club Media, con Marina Rebeka, Juan Diego Flórez, Matthias Goerne y Asmik Grigorian. La serie reunirá figuras de primer orden de la lírica internacional y permitirá escuchar en Buenos Aires a artistas de trayectorias muy distintas, entre regresos esperados y posibles primeras presentaciones porteñas.

El Teatro Colón, en coproducción con Club Media, anunció la venta de localidades para una nueva edición del ciclo Grandes Intérpretes, que en la temporada 2026 reunirá a cuatro figuras centrales de la escena vocal internacional: las sopranos Marina Rebeka y Asmik Grigorian, el barítono Matthias Goerne y el tenor Juan Diego Flórez. A través de cuatro funciones exclusivas, entre agosto y diciembre, el escenario principal del teatro recibirá un muestrario de estilos que va del bel canto al lied alemán, de la canción de cámara a la gran tradición operística italiana, francesa, rusa y checa.

La apertura del ciclo será el lunes 17 de agosto, a las 20.00, con Marina Rebeka, soprano letona de fuerte presencia en los grandes escenarios europeos y norteamericanos. El propio Teatro Colón la presenta como una de las sopranos más influyentes del momento, destacada por su presencia escénica, virtuosismo técnico y repertorio amplio, que abarca la ópera romántica, el bel canto y las grandes heroínas del repertorio.

La trayectoria de Rebeka justifica el interés de la cita. Su proyección internacional se consolidó a partir del Festival de Salzburgo de 2009, bajo la dirección de Riccardo Muti, y desde entonces se presentó en teatros y salas como el Metropolitan Opera, el Carnegie Hall, el Teatro alla Scala de Milán, la Opéra National de Paris, la Wiener Staatsoper, la Staatsoper Unter den Linden de Berlín y la Royal Opera House de Londres. En Buenos Aires, su presentación tiene el atractivo de una presencia infrecuente: no surgen, de los antecedentes disponibles, actuaciones anteriores suyas en el Teatro Colón, por lo que la función puede leerse, al menos hasta que algún archivo pruebe lo contrario, como una primera gran cita porteña con una cantante de importante circulación internacional.

El martes 22 de septiembre, a las 20.00, será el turno del regreso de Juan Diego Flórez al escenario principal del Teatro Colón. El tenor peruano, nacido en Lima en 1973, inició su relación con la música desde universos populares antes de completar su formación académica y lírica. Su carrera internacional dio un salto decisivo en 1996, cuando asumió de urgencia el exigente papel de Corradino en Matilde di Shabran, de Gioachino Rossini, en el Rossini Opera Festival de Pésaro, episodio que lo colocó rápidamente entre las figuras de referencia del nuevo bel canto.

Para Buenos Aires, Flórez no es un desconocido. Su debut porteño en el Teatro Colón se produjo en 2005, en dos conciertos del Mozarteum Argentino, los días 25 y 27 de abril, junto a la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable, bajo la dirección de Riccardo Frizza. Su intervención estuvo centrada en el repertorio belcantista que ya lo había convertido en una referencia internacional: Gioachino Rossini, con “La speranza più soave”, de la ópera Semiramide; “Si ritrovarla io giuro”, de la ópera La Cenerentola, y “Cessa di più resistere”, de la ópera Il barbiere di Siviglia; Vincenzo Bellini, con “È serbato a quest’acciaro”, de la ópera I Capuleti e i Montecchi; y Gaetano Donizetti, con “Una furtiva lagrima”, de la ópera L’elisir d’amore, y el célebre “Ah! mes amis”, de la ópera La fille du régiment. Aquel debut tuvo el perfil de una carta de presentación ideal: agilidad, sobreagudos, estilo rossiniano, elegancia belcantista y un repertorio que exponía sin disimulos las virtudes técnicas que habían hecho de Flórez una figura excepcional.

Trece años más tarde, el 29 de septiembre de 2018, regresó al Teatro Colón dentro del Abono Grandes Intérpretes Internacionales, esta vez acompañado por el pianista Vincenzo Scalera. El recital amplió el recorrido hacia Wolfgang Amadeus Mozart, Gaetano Donizetti, Giuseppe Verdi, Jules Massenet, Charles Gounod y Giacomo Puccini, con páginas como “Dies Bildnis ist bezaubernd schön”, de la ópera Die Zauberflöte; “Si spande al sole in faccia”, de la ópera Il re pastore; “Una furtiva lacrima”, de la ópera L’elisir d’amore; “Tombe degli avi miei... Fra poco a me ricovero”, de la ópera Lucia di Lammermoor; “La mia letizia infondere”, de la ópera I Lombardi alla prima Crociata; “Lunge da lei... De’ miei bollenti spiriti... O mio rimorso”, de la ópera La traviata; “En fermant les yeux” y “Ah! fuyez, douce image”, de la ópera Manon; “Salut, demeure chaste et pure”, de la ópera Faust; “Pourquoi me réveiller”, de la ópera Werther; “Che gelida manina”, de la ópera La bohème, y “Nessun dorma”, de la ópera Turandot.

La velada de 2018 tuvo también el sello personal del tenor, que en los bises amplió el marco estrictamente operístico con “Ah! mes amis”, de la ópera La fille du régiment, y con canciones latinoamericanas y populares como “Cucurrucucú, paloma”, de Tomás Méndez; “José Antonio” y “La flor de la canela”, de Chabuca Granda; “Volver”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, con acompañamiento de guitarra de Arturo Zeballos; y “Granada”, de Agustín Lara. Ese antecedente permite medir mejor la expectativa ante su regreso de 2026: no se trata sólo de volver a escuchar a uno de los grandes tenores belcantistas de las últimas décadas, sino también a un artista que ya supo convertir sus apariciones porteñas en una celebración de la ópera, la canción y la memoria afectiva del público.

El sábado 17 de octubre, a las 20.00, llegará Matthias Goerne, una de las grandes figuras del lied alemán y del repertorio vocal de concierto. El Teatro Colón lo presenta como uno de los barítonos más influyentes de nuestro tiempo, reconocido por la profundidad de su voz, su color oscuro y matizado, y su interpretación del repertorio alemán.

Nacido en Weimar, Goerne estudió con Hans-Joachim Beyer en Leipzig y luego con dos nombres fundamentales de la tradición vocal germánica: Elisabeth Schwarzkopf y Dietrich Fischer-Dieskau. Su carrera lo llevó a colaborar con grandes orquestas, directores y pianistas, y a presentarse en teatros, salas y festivales de referencia. Su presencia en Buenos Aires resulta especialmente significativa por la escasa frecuencia con que el público local puede escuchar, en una sala de esas dimensiones, a un cantante de esta jerarquía en el repertorio de cámara alemán. No se trata sólo de sumar un nombre de cartel, sino de abrir un espacio para una tradición interpretativa que exige otro tipo de escucha: menos expansiva que la gala operística, más interior, más ligada a la palabra, al matiz y a la concentración expresiva.

El cierre del ciclo será el martes 8 de diciembre, a las 20.00, con Asmik Grigorian, quien se presentará junto al pianista Thomas Lepore en un recital que, según informa el Teatro Colón, incluirá canciones de cámara y arias de ópera de Piotr Ilich Chaikovski, Antonín Dvorák, Giuseppe Verdi y Giacomo Puccini, además de obras pianísticas de Johannes Brahms, Maurice Ravel y Domenico Scarlatti.

La soprano lituana Asmik Grigorian es una de las artistas de mayor proyección dramática de la lírica actual. Hija de cantantes de ópera, construyó una carrera marcada por la intensidad escénica, la amplitud de repertorio y una singular capacidad para unir presencia teatral y exigencia vocal. Su nombre quedó fuertemente asociado a Salome, de Richard Strauss, especialmente después de su interpretación en el Festival de Salzburgo de 2018, y luego se proyectó en títulos como Rusalka, Jenufa, Madama Butterfly, Turandot, Manon Lescaut, La dama de picas y Eugene Onegin. También en este caso, la cita porteña adquiere el valor de un acontecimiento especialmente esperado. La información disponible no permite confirmar antecedentes previos claros de una actuación suya en la sala principal del Teatro Colón; si se tratara de su primera presentación local, el recital tendría el peso adicional de poner al público porteño frente a una de las voces más comentadas de la escena europea reciente.

La serie, por la entidad de sus nombres, se ubica entre los anuncios vocales más atractivos de la temporada. Rebeka representa una línea de canto de gran solidez técnica y amplitud estilística; Flórez, el bel canto llevado a una dimensión de virtuosismo, carisma y popularidad internacional; Goerne, la hondura del lied y del repertorio germánico; Grigorian, la intensidad teatral de una soprano que ha sabido convertir cada aparición importante en un acontecimiento escénico.

El ciclo tiene, además, un valor estratégico para la programación del Teatro Colón: reúne recitales y conciertos vocales en una temporada en la que el público busca no sólo producciones escénicas, sino también el contacto directo con intérpretes excepcionales. En conjunto, Grandes Intérpretes 2026 propone una verdadera cartografía del canto actual: cuatro artistas muy diferentes, cuatro modos de entender la voz y una misma posibilidad de encuentro entre Buenos Aires y algunas de las figuras más relevantes de la lírica internacional.

Fuentes

Oficina de Prensa Teatro Colón, ciclo Grandes Intérpretes 2026; páginas oficiales y biográficas de Marina Rebeka, Matthias Goerne, Juan Diego Flórez y Asmik Grigorian; registros de Avanti a lui sobre las presentaciones porteñas de Juan Diego Flórez en 2005 y 2018.

Víctor Fernández
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