Avanti a Lui
Una semana intensa: del verismo al barroco, del sinfonismo al tango
La actividad musical de los próximos días ofrece un panorama especialmente fértil, en el que conviven la gran tradición operística, la música sinfónica, la cámara, los cruces con la danza y una saludable presencia de propuestas independientes. Entre el viernes 10 y el sábado 18 de abril, Buenos Aires y otras ciudades del país desplegarán una programación capaz de atraer tanto al aficionado más clásico como a quien busque repertorios menos transitados, con un eje central indisimulable: la llegada al Teatro Colón de una nueva producción de I pagliacci y Cavalleria rusticana.
Antes de ese desembarco verista, la agenda se abre el viernes 10 con un gesto de refinamiento histórico en el Museo Roca, donde Cappella del Plata presentará Pourquoi doux rossignol - Música de Reinas, con Esteban Manzano, Patricia Deleo, Alejandra Claus, Francisco López y Sergio Casanovas. La propuesta sugiere un recorrido de delicadeza y color antiguo, ideal para inaugurar un fin de semana que, sin embargo, no se quedará en una sola cuerda estética. Esa misma tarde, la Casa de la Cultura sumará una nueva cita de sus conciertos en el Salón Dorado, mientras que la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ofrecerá en la Usina del Arte un programa de oberturas y sinfonismo clásico con Carl Maria von Weber, Wolfgang Amadeus Mozart y Gioachino Rossini, bajo la dirección de JongWhi Vakh. La combinación entre Der Freischütz, la Sinfonía Nº 39 de Mozart y Guillaume Tell promete un arco de nobleza, ímpetu y brillo orquestal.
A la vez, el mapa se extiende más allá de la capital. En Arroyo Seco, la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, dirigida por Javier Mas, recorrerá un repertorio de fuerte impacto popular y teatral, desde la Obertura de Nabucco hasta las Danzas polovtsianas de la ópera El príncipe Igor, pasando por Edvard Grieg y Astor Piazzolla. Ese mismo viernes, el CETC del Teatro Colón recibirá Mi contundente situación, de Diana Szeinblum, una de las presencias más singulares de la semana: aunque se trate de danza contemporánea, la obra dialoga de lleno con el pulso musical del período, no sólo por su diseño sonoro en vivo sino por su inserción en una cartelera que este año vuelve a mostrar al Colón como una casa de lenguajes múltiples.
El sábado 11 intensifica aún más la oferta. La Facultad de Derecho volverá a erigirse como uno de los grandes polos de actividad gratuita, primero con la Nueva Sinfonietta dirigida por Carlos Calleja, que presentará versiones para trece instrumentos de El amor brujo y de Cuadros de una exposición, y luego con la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín junto al Coro Polifónico Nacional, en un programa que enlaza a Johannes Brahms con un raro estreno: la Sinfonía Nº 7 de Piotr Ilich Chaikovski en la restauración de Semyon Bogatyryev. No es poco que una agenda tan cargada reserve lugar para una curiosidad histórica de este tipo.
En el terreno operístico, el mismo sábado se advierte una saludable diversidad de escalas y formatos. En el Teatro Picadero vuelve Porgy and Bess, con dirección musical de Gustavo Codina y puesta de Gonzalo Berdes, mientras que en Olivos la Compañía Ópera Independiente de San Telmo ofrecerá una versión abreviada, con piano, de L’elisir d’amore. A ello se suman Dido y Eneas – Una ópera de emergencia, en el Teatro Empire, y una versión semi-escenificada de Mefistofele en la Gran Logia de la Argentina, espacio que por sí solo añade una resonancia particular a la recuperación del título de Arrigo Boito. Esa coexistencia entre títulos consagrados, formatos reducidos y circuitos alternativos compone uno de los rasgos más vivos de la semana: la ópera ya no aparece como patrimonio exclusivo de las grandes instituciones, sino como un territorio que se expande, se adapta y vuelve a buscar al público en nuevos ámbitos.
También el sábado, el Salón Dorado del Teatro Colón recibirá al Cuarteto de Guitarras In Crescendo con De Falla a Piazzolla, una travesía que enlaza a Manuel de Falla con Carlos Gardel, Juan de Dios Filiberto, Aníbal Troilo y Astor Piazzolla. El programa sugiere algo más que eclecticismo: propone una continuidad posible entre tradición española, canción rioplatense y lenguaje tanguero, todo pasado por el filtro camerístico de cuatro guitarras. En otra zona de la ciudad, la Biblioteca Argentina para ciegos albergará un encuentro de tango, valses y milongas con Cindy Harcha y Astrid Motura, mientras Alfredo Piro aportará el costado de música popular en la Casa de la Cultura.
El domingo 12 la programación mantiene su densidad, pero modifica el clima. El Teatro Colón abrirá el día con Concierto entre almohadones, versión lúdica y formativa del Instituto Superior de Arte, que reunirá a Leopold Mozart, Jacques Offenbach, Wolfgang Amadeus Mozart, Camille Saint-Saëns, Gioachino Rossini y André Messager en un formato pensado para el público infantil. La escena porteña confirma así algo cada vez más necesario: la formación de nuevos oyentes también es una tarea artística. Más tarde, la soprano francesa Johanne Cassar ofrecerá su recital en el MACBA junto a Jérémie Maillard y Laureano Bruno, mientras continuarán Mi contundente situación, L’elisir d’amore, Mefistofele y Dido y Eneas, en un domingo donde la oferta parece multiplicarse sin perder identidad.
Pero el corazón simbólico de esta semana llega entre el martes 14 y el sábado 18, cuando el Teatro Colón presente la nueva producción de I pagliacci y Cavalleria rusticana. Allí convergen no sólo dos títulos esenciales del verismo italiano, sino también una apuesta de lectura escénica particularmente visible: Hugo de Ana firma la dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación, con coreografía y asistencia de Michele Cosentino, en una producción que tendrá dirección musical de Beatrice Venezi en la mayor parte de las funciones y de Marcelo Ayub en las restantes. El elenco alterna figuras de relieve internacional y presencia local: Denis Pivnitsky y Alejandro Roy como Canio; María Belén Rivarola y Marina Silva como Nedda; Fabián Veloz y Youngjun Park como Tonio y Alfio; Yonghoon Lee y Diego Bento como Turiddu; Liudmyla Monastyrska y Mónica Ferracani como Santuzza. A ellos se suman la Orquesta Estable, el Coro Estable y el Coro de Niños del Teatro Colón. No se trata sólo de una reposición de repertorio fuerte, sino de una de las apuestas centrales de la temporada.
La semana, sin embargo, no se agota en el verismo. El miércoles 15, la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto rendirá homenaje a Daniel Binelli en el Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, ex CCK; Auditorio Nacional, bajo la dirección de Pablo Boggiano. El programa, que reúne obras del propio Binelli, Horacio Salgán y Astor Piazzolla, funciona como un recordatorio de que la música argentina sigue ofreciendo un repertorio de densidad suficiente para ocupar con autoridad el centro de una programación institucional. El viernes 17, por su parte, la Filarmónica de Buenos Aires volverá al escenario del Colón con Rebecca Tong en el podio y un programa de neto contraste: la Obertura de Don Giovanni, Diálogos de Virtú Maragno con Néstor Garrote como solista, y la Sinfonía Nº 3 Heroica de Ludwig van Beethoven. Del gesto íntimo al heroico, como anuncia el propio concierto, se condensa allí otra línea posible de esta semana: la que va del teatro a la sinfonía, de la tensión individual a la gran arquitectura orquestal.
El sábado 18 cerrará este primer tramo con nuevas citas en la Facultad de Derecho, un concierto de cámara en la Fundación Rómulo Raggio con Gabriel Fauré, Ludwig van Beethoven, Jules Massenet y Claude Debussy, otra función de Porgy and Bess, la continuidad de Mi contundente situación, una nueva presentación de Mefistofele y otra función de I pagliacci y Cavalleria rusticana en el Colón. Es, en suma, una programación de notable amplitud, donde conviven lo gratuito y lo arancelado, lo institucional y lo independiente, lo experimental y lo canónico.
Pocas veces una semana ofrece, con semejante claridad, un retrato tan fiel de la vida musical argentina: el Barroco y el Verismo, la ópera y el tango, la infancia y la alta tradición, Buenos Aires y el interior, las grandes casas y los espacios alternativos. En esa diversidad, lejos de dispersarse, la actividad parece encontrar una forma de unidad. No la de un estilo único, sino la de una vitalidad compartida.
Víctor Fernández
www.avantialui.org © 2026
Estimados integrantes del grupo de WhatsApp:
Quiero contarles que estamos iniciando una transición en nuestra forma de comunicación.
Durante un tiempo, la información se seguirá publicando tanto en este grupo como en nuestro nuevo canal de WhatsApp. Sin embargo, con el correr del tiempo, las publicaciones pasarán a realizarse exclusivamente en el canal.
Este cambio tiene por finalidad ordenar mejor la comunicación y brindar mayor privacidad a todos los seguidores, ya que en el canal no se ven los números telefónicos ni la identidad de los demás integrantes.
Les pido, por favor, que se sumen al canal en el siguiente enlace:
Durante este período de transición, este grupo continuará activo. Más adelante, dejará de utilizarse para publicaciones habituales.
Muchas gracias