Avanti a Lui
¿Halago o falsificación? Estalla una polémica por la reorquestación que hizo la Filarmónica de Viena de una pieza de Florence Price
La inclusión de la primera mujer negra de los Estados Unidos en escribir una sinfonía en el Concierto de Año Nuevo de Viena fue un reconocimiento largamente postergado. Pero, en realidad, ¿cuánta de su música fue la que se escuchó?
El primero de enero ya parece muy lejano. Pero apenas han pasado diez semanas desde que el director Yannick Nézet-Séguin dio la bienvenida a 2026 con la Filarmónica de Viena en su tradicional Concierto de Año Nuevo. En el programa figuraba una obra que parecía simbolizar que incluso este acontecimiento ultratradicionalista comenzaba a abrir su repertorio. En lugar del Strauss y más Strauss que ha definido los programas del primero de enero durante tantas décadas, aparecía música de Florence Price. Price es una compositora a la que Nézet-Séguin ha promovido más que ningún otro director al frente de una gran orquesta estadounidense, situando la música de la primera mujer negra de los Estados Unidos en escribir una sinfonía en el centro mismo de su discografía.
Sin embargo, el Rainbow Waltz atribuido a Price en el álbum del concierto editado por Sony no es en realidad una obra de Price. La supuesta “adaptación” de Wolfgang Dörner de la música original para piano solo de Price ha sido calificada por el especialista John Michael Cooper —quien ha editado y publicado más obras de Price que ningún otro musicólogo— como “la forma más sincera de insulto” hacia Price y su música, llegando a etiquetar la pieza como una “falsificación”.
La versión reorquestada por Dörner añadió una introducción y conservó apenas unos pocos temas o ideas reconocibles del original, en la obra interpretada como Florence Price’s Rainbow Waltz. Puede escucharse una junto a la otra y jugar al entretenimiento de descubrir las diferencias. A mis oídos, las melodías, las armonías e incluso la estructura de la pieza de Dörner guardan escasa relación con el vals para piano solo de Price.
No se trata sólo de que la pieza interpretada no tenga una relación significativa con el original; ocurre además que cualquier rastro de las armonías singulares de Price, aquellas que conectan el mundo de los spirituals, la influencia del primer blues y del jazz con las tradiciones clásicas, ha sido alisado hasta desaparecer. Lo que queda es un puro pastiche vienés.
La oboísta y bloguera Katherine Needleman también publicó esta semana sus hallazgos: mientras que la obra interpretada fue atribuida a Florence Price en el programa, y sigue figurando a su nombre en el álbum de Sony en cualquier plataforma de streaming, la historia es otra en la agencia austríaca de gestión de derechos AKM. Allí la pieza aparece consignada como “dominio público”, y el único músico atribuido es Dörner, en su calidad de arreglador.
Así como la vida de Price estuvo marcada por los prejuicios institucionales, la historia de Rainbow Waltz demuestra que algo semejante todavía puede ocurrir con su reputación. ¿Es posible que la Filarmónica de Viena haya incluido su música por una cuestión de supuesta diversidad, pero sin querer realmente los sonidos y las ideas diferentes de su composición, de modo que la obra fue reorquestada para adecuarla a la convención blanca europea?
Como mínimo, la historia de lo que realmente ocurrió con Rainbow Waltz de Price debería ser contada a los oyentes que imaginan estar escuchando su música cuando reproducen este álbum. Deberían saber que no están experimentando nada semejante. En cambio, conviene acudir a las reveladoras grabaciones de las sinfonías realizadas por Nézet-Séguin —incluida la Tercera Sinfonía, cuyo Juba aparentemente él había querido interpretar en Viena el día de Año Nuevo—, y probar también con el Rainbow Waltz original para piano, aquí tocado por Kevin Wayne Bumpers. Nézet-Séguin, por su parte, ha dicho poco:
“Florence Price… es una compositora increíble y una parte importante de la historia de la música, y fue mi deseo presentar su música a un público más amplio. Diferentes arreglos de su Rainbow Waltz permiten que su música llegue a públicos y contextos distintos: el arreglo de Wolfgang Dörner subrayó las conexiones con la tradición del vals vienés, y el de Valerie Coleman [que la Orquesta de Filadelfia interpretará en 2027] enfatiza una sonoridad estadounidense. Mi esperanza es que estos arreglos sigan promoviendo la vida y la obra de Price y acerquen su genio a audiencias de todo el mundo”, declaró a Slipped Disc. Al hablar con él esta semana para la BBC, le pregunté si quería hacer algún comentario adicional. No lo hizo.
El presidente de la Filarmónica de Viena, Daniel Froschauer, declaró a Die Presse, en un artículo publicado el 6 de febrero, que reconoce que Dörner “se tomó libertades algo mayores”, pero añadió: “nunca tuvimos intención de engañar a nadie. Pero tal vez todos podamos aprender algo de esta discusión”. Se pidió también un comentario a la orquesta.
Créditos:
Artículo: Tom Service
Medio: The Guardian
Nobre y link del artículo original: Flattery or forgery? Row erupts over Vienna Phil’s re-orchestration of a Florence Price piece
Víctor Fernández
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