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Washington Concert Opera apuesta al brillo de las voces en su temporada 2026-27
 
La Washington Concert Opera anunció su temporada 2026-27 y volvió a reafirmar una identidad muy precisa: pocas funciones, títulos de fuerte personalidad y un claro protagonismo de los cantantes. Fiel a su estilo, la compañía presentará sus tres óperas en el Lisner Auditorium, siempre en versión de concierto y siempre con el acento puesto en la partitura y en las voces, sin escenografía ni vestuario, en un formato que la propia institución define como una forma de llevar al público “el drama y la belleza de la música” en estado puro. La nueva temporada incluirá Armida de Joseph Haydn, el 24 de octubre de 2026; Don Quichotte de Jules Massenet, el 14 de marzo de 2027; e Il Pirata de Vincenzo Bellini, el 2 de mayo de 2027, todas a las 18.00, y todas en esa sala de Washington que desde hace años funciona como la casa natural del proyecto.
 
La temporada se abrirá con Armida, una elección significativa para una compañía que suele inclinarse por repertorios menos transitados y por títulos que, en manos de intérpretes adecuados, adquieren un especial interés. La función contará con la soprano Lauren Snouffer y el tenor Fran Daniel Laucerica. Snouffer llega con un perfil particularmente sólido dentro del panorama estadounidense: es una artista nominada al Grammy, ex integrante del Houston Grand Opera Studio, formada en Rice University y en The Juilliard School, y con una discografía que incluye grabaciones de Hasse, Handel, Gottschalk, Grantham y Morton Feldman. Laucerica, por su parte, se presenta como una figura ascendente: tenor cubano-estadounidense, ha sido elogiado por Opera News como un “muy prometedor tenor agudo”, y su trayectoria reciente incluye actuaciones en The Glimmerglass Festival, Wolf Trap Opera, Virginia Opera, Toledo Opera, The Crossing y la New York Philharmonic.
 
El segundo título de la temporada, Don Quichotte de Massenet, llevará al Lisner Auditorium una obra de gran nobleza lírica y de marcado perfil vocal. El reparto anunciado reúne al bajo-barítono Christian van Horn, a la mezzosoprano Elizabeth DeShong y al bajo-barítono Le Bu. Van Horn es uno de los nombres más firmes de la cuerda grave estadounidense de su generación: estudió en SUNY Stony Brook y en la Yale School of Music, pasó por el Ryan Opera Center de la Lyric Opera of Chicago, ganó en 2003 las audiciones del Metropolitan Opera National Council y recibió en 2018 el Richard Tucker Award. DeShong, en tanto, ha construido una carrera de gran consistencia y refinamiento; su sitio oficial recuerda que Opera News la definió como “una de las intérpretes escénicas más inteligentes de su generación”, y la presenta como una artista igualmente reconocida por su musicalidad y por su fuerte presencia teatral. A ellos se suma Le Bu, cantante chino distinguido con el Primer Premio de Operalia 2024, ganador en 2022 de la gran final de la Metropolitan Opera Laffont Competition y ex integrante del Lindemann Young Artist Development Program, un trayecto que lo ubica entre las voces jóvenes más atractivas del circuito internacional.
 
El cierre de la temporada estará reservado para Il Pirata de Bellini, probablemente el anuncio de mayor resonancia para los aficionados al bel canto. La función contará con Angela Meade y Larry Brownlee —anunciado en su propio sitio como Lawrence Brownlee—, dos artistas largamente asociados a este repertorio y sobradamente probados en sus dificultades técnicas y expresivas. En el caso de Meade, su perfil reciente confirma una actividad intensa en grandes escenarios: su agencia recuerda su regreso al Metropolitan Opera como Amelia en Un ballo in maschera, su presencia en la propia Washington Concert Opera como protagonista de Ermione, su debut como Chrysothemis en Dallas Opera, su participación en Beatrice di Tenda en el Teatro Carlo Felice y sus recientes aproximaciones a Turandot tanto en LA Opera como en el Teatro dell’Opera di Roma. Brownlee, por su parte, sigue siendo una de las grandes referencias del canto belcantista: su biografía oficial lo define como una figura de primer orden de la ópera actual, no sólo por su presencia en los grandes teatros del mundo, sino también por su trabajo en favor de la diversidad y la inclusión, mientras que la crítica internacional lo ha descrito como una estrella de primer nivel del repertorio belcantista.
 
Hay además un detalle nada menor en este Il Pirata: la reunión de Meade y Brownlee vuelve a conectar a la compañía con una dupla que ya pasó por la Washington Concert Opera en Ermione de Rossini en 2023, una coincidencia que sugiere continuidad artística y confianza en una fórmula vocal de probada eficacia. En un teatro  como éste, donde las voces deben sostener por sí mismas el peso expresivo de la representación, ese tipo de asociaciones no son nunca casuales.
 
La nueva temporada confirma, en suma, que la Washington Concert Opera prefiere la concentración a la dispersión. No ofrece un calendario vasto, pero sí una serie de citas pensadas para el lucimiento de artistas de peso y para el redescubrimiento o la revalorización de obras que, fuera del gran repertorio más obvio, siguen necesitando intérpretes idóneos y públicos atentos. Haydn, Massenet y Bellini, en una misma temporada, bastarían por sí solos para describir una línea artística ambiciosa; pero cuando a esos nombres se añaden Lauren Snouffer, Fran Daniel Laucerica, Christian van Horn, Elizabeth DeShong, Le Bu, Angela Meade y Brownlee, el interés se desplaza decididamente hacia el terreno donde esta compañía mejor sabe moverse: el de las grandes voces reunidas en un espacio que permite escucharlas sin intermediaciones escénicas.
 
La institución anunció, además, que los abonos See All 3 parten de 125 dólares, con tarifa introductoria hasta el 9 de mayo de 2026, mientras que los abonos flexibles y las entradas sueltas saldrán a la venta durante el verano boreal. En otras palabras: una temporada breve, vocalmente muy atractiva y pensada para un público que sigue viendo en el concierto operístico un espacio privilegiado para la escucha.
 
 
Víctor Fernández