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El lago de los cisnes inaugura la temporada 2026 del Ballet Estable del Teatro Colón
El Ballet Estable del Teatro Colón abrirá su temporada 2026 con uno de los títulos más emblemáticos del repertorio clásico: El lago de los cisnes, el célebre ballet con música de Piotr Ilich Chaikovski que, desde su creación en el siglo XIX, se ha convertido en una de las piedras angulares de la tradición coreográfica universal.
La producción que se presentará en el escenario del primer coliseo argentino responde a la coreografía de Raúl Candal, basada en la versión original de Marius Petipa y Lev Ivanov. Esta puesta forma parte del repertorio histórico del teatro y tuvo su estreno en diciembre de 2007, en el marco de un acontecimiento singular para la vida cultural de Buenos Aires: la despedida de Julio Bocca de los escenarios, realizada en el estadio Luna Park. Aquella producción —concebida como un homenaje al gran bailarín argentino— fue incorporada posteriormente al repertorio del Ballet Estable del Teatro Colón.
Hoy, casi dos décadas más tarde, la obra vuelve a escena bajo la dirección artística del propio Julio Bocca, actual director del Ballet Estable del Teatro Colón. Figura central de la danza internacional durante más de veinte años, Bocca fue uno de los bailarines más destacados de su generación, con una trayectoria que lo llevó a los principales teatros del mundo, particularmente como figura del American Ballet Theatre. Desde su llegada a la dirección del ballet del Colón, ha impulsado un proceso de consolidación artística de la compañía, fortaleciendo su perfil técnico y su proyección internacional.
La dirección musical estará a cargo de Nicolette Fraillon al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón. La directora australiana posee una vasta experiencia en el repertorio coreográfico y lírico, con una prolongada trayectoria junto al Australian Ballet y numerosas presentaciones en teatros de Europa y Oceanía. Su presencia garantiza una lectura musical rigurosa y refinada de la partitura de Chaikovski, una de las más célebres de toda la literatura del ballet.
La producción cuenta con un destacado equipo creativo argentino: la escenografía es de Christian Prego, el vestuario de Aníbal Lápiz —uno de los nombres fundamentales del diseño escénico en la Argentina— y la iluminación de Rubén Conde. La reposición coreográfica estará a cargo de Isabel García, responsable de preservar el estilo y la fidelidad de la coreografía dentro de la tradición clásica.
Entre los intérpretes invitados se destaca la presencia de Marianela Nuñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres y una de las artistas argentinas más prestigiosas de la escena internacional. Nuñez, cuya carrera se desarrolla desde hace más de dos décadas en el Covent Garden, es considerada una de las grandes intérpretes contemporáneas del repertorio clásico, particularmente en el doble papel de Odette-Odile.
Compartirá escenario con el bailarín cubano Alejandro Virelles, artista principal del English National Ballet, reconocido por su elegancia estilística y su notable virtuosismo técnico en los grandes roles del repertorio clásico.
La producción contará además con la participación del bailarín Emmanuel Vázquez, integrante del Ballet Estable del Teatro Colón y una de las figuras en ascenso dentro de la compañía.
Las funciones se realizarán los días 12, 13 y 14 de marzo a las 20 horas; 17, 18 y 19 de marzo a las 20 horas; 20 y 21 de marzo a las 20 horas; y el 22 de marzo a las 17 horas.
Una tradición histórica en el Teatro Colón
El lago de los cisnes ocupa un lugar central en la historia del ballet en el Teatro Colón. Desde las primeras décadas del siglo XX, el escenario porteño ha recibido numerosas versiones de esta obra, interpretadas por compañías y figuras de primer nivel internacional.
A lo largo de su historia, el público del Colón ha podido admirar el ballet con artistas legendarios de la danza mundial. En distintas épocas se presentaron en este escenario figuras como Anna Pavlova, Alicia Markova, Margot Fonteyn, Rudolf Nureyev, y Natalia Makarova, entre muchos otros grandes intérpretes del repertorio clásico.
También el Ballet Estable del Teatro Colón ha mantenido viva la tradición de la obra con sucesivas generaciones de bailarines argentinos, consolidando una escuela propia dentro del repertorio clásico. A lo largo de las décadas, distintos coreógrafos y directores del cuerpo de baile han presentado nuevas versiones que se integraron al patrimonio artístico de la institución.
El lago de los cisnes ha sido, en este sentido, uno de los grandes rituales escénicos del teatro: un título que permite medir la excelencia técnica del cuerpo de baile, el virtuosismo de los solistas y la riqueza musical de la orquesta.
La reposición de esta producción en la temporada 2026 reafirma esa tradición histórica del Teatro Colón, donde cada nueva generación de artistas vuelve a dialogar con una de las obras más emblemáticas del ballet clásico.
Ficha técnica
El lago de los cisnes
Música: Piotr Ilich Chaikovski
Coreografía: Raúl Candal, basada en la original de Marius Petipa y Lev Ivanov
Escenografía: Christian Prego
Vestuario: Aníbal Lápiz
Iluminación: Rubén Conde
Reposición coreográfica: Isabel García
Ballet Estable del Teatro Colón
Director: Julio Bocca
Orquesta Estable del Teatro Colón
Directora: Nicolette Fraillon
Bailarines invitados
Marianela Nuñez (20 y 22 de marzo)
Emmanuel Vázquez (11 y 14 de marzo)
Alejandro Virelles (20 y 22 de marzo)
Funciones
12, 13 y 14 de marzo, 20.00
17, 18 y 19 de marzo, 20.00
20 y 21 de marzo, 20.00
22 de marzo, 17.00
Localidades a la venta en www.teatrocolon.org.ar y en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171.
El lago de los cisnes en Buenos Aires
La presencia de El lago de los cisnes en Buenos Aires se remonta a los primeros años del siglo XX y acompaña, prácticamente desde sus inicios, la historia del ballet en el Teatro Colón. La obra, con música de Piotr Ilich Chaikovski, fue introducida en el repertorio porteño por las grandes compañías europeas que comenzaron a visitar regularmente la ciudad en las primeras décadas del siglo pasado.
Una de las primeras referencias documentadas de fragmentos del ballet en Buenos Aires corresponde a las presentaciones de compañías rusas vinculadas a la tradición imperial de San Petersburgo que visitaron el Teatro Colón en la primera década de 1900. Aquellas funciones contribuyeron a difundir entre el público argentino la estética del gran ballet clásico ruso.
El título adquirió mayor presencia a partir de la década de 1920, cuando diversas compañías internacionales comenzaron a incluir la obra —generalmente en versiones abreviadas— dentro de sus temporadas en el Colón. Entre las figuras que contribuyeron a consolidar su prestigio en el público porteño se encuentran Anna Pavlova y Alicia Markova, quienes presentaron escenas y pas de deux del ballet durante sus giras sudamericanas.
Durante las décadas siguientes, El lago de los cisnes se convirtió en una referencia indispensable para las compañías invitadas al teatro. A mediados del siglo XX el público de Buenos Aires pudo apreciar el ballet interpretado por artistas de gran renombre internacional, entre ellos Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, cuya visita al Teatro Colón en la década de 1960 marcó un momento particularmente recordado en la historia de la danza en la ciudad.
Paralelamente, el Ballet Estable del Teatro Colón —creado en 1925— incorporó progresivamente la obra a su repertorio, presentándola en diversas versiones coreográficas a lo largo de las décadas. Distintas generaciones de bailarines argentinos se han medido con los exigentes papeles de Odette-Odile y el príncipe Siegfried, reafirmando el lugar central de este ballet dentro de la tradición coreográfica del teatro.
Así, más de un siglo después de sus primeras apariciones en el escenario porteño, El lago de los cisnes continúa ocupando un lugar privilegiado en la historia del Teatro Colón: una obra que, generación tras generación, renueva el vínculo entre el público de Buenos Aires y la gran tradición del ballet clásico.
Víctor Fernández
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