Avanti a Lui
Notas
Korngold: Violanta en la Deutsche Oper Berlin
29 de enero de 2026
Por Hugo Shirley
No hay discusión posible frente a la manera en que Laura Wilde y Mihails Culpajevs se elevan para responder a las exigencias vocales —a veces desmesuradas— de Korngold.
Calificación: Cuatro estrella
¿Fue Erich Wolfgang von Korngold el mayor niño prodigio de la música occidental? Quien sostenga esa afirmación probablemente cite como prueba su ópera en un acto Violanta. Compuesta cuando el joven Erich tenía apenas 17 años, la obra fue una auténtica sensación. Y, 110 años después de su estreno, continúa siendo un logro deslumbrante.
El inconfundible lenguaje musical del compositor aparece aquí plenamente formado: las texturas se salpican de esos toques tan característicos de piano y celesta; el oyente es invitado de manera constante a dejarse llevar por las cuerdas expansivas, las arpas ondulantes y los metales de intenso lirismo. Hay, sin duda, un exceso juvenil —quizás consecuencia de la necesidad de concentrarlo todo en un solo acto— y resulta llamativo que, a diferencia de tantas obras contemporáneas ambientadas en la Italia renacentista, Violanta no esté lastrada por un clima de decadencia y presagio sombrío: gran parte de la partitura suena incluso desenfadada, casi jovial.
El libreto de Hans Müller-Einigen retoma temas conocidos, contraponiendo la vida opresiva de Violanta dentro del palacio veneciano de su esposo Simone con la algarabía del carnaval que se desarrolla en el exterior. Violanta vive obsesionada con vengar a su hermana, quien se suicidó tras haber sido seducida por el mujeriego Alfonso. Pero su plan de atraerlo al palacio para hacerlo matar se tuerce cuando ambos se enamoran.
El director David Hermann se propone ir más allá de la superficie de este argumento tan gastado, y su producción resulta inteligente, moderna y concentrada. El ingenioso dispositivo escénico de Jo Schramm confina la acción de la primera mitad a un disco gris elevado en el centro del escenario, con otro círculo suspendido sobre él. Incluso antes de que comience la ópera, un prólogo añadido muestra a Violanta —rígidamente vestida con un traje angular de color azul pastel— impasible mientras un laudista intenta animarla con música de Dowland. A continuación, el Preludio de las Tres piezas orquestales, Op. 6, de Alban Berg, anticipa de manera ominosa lo que está por venir, antes de lanzarnos de lleno a las primeras notas de Korngold.
Criados y soldados vestidos de azul corren de un lado a otro, mientras el carnaval invade el espacio con juerguistas grotescamente estilizados (vestuario de Sybille Wallum). Simone —interpretado con notable fuerza por Ólafur Sigurdarson— despotrica y se queja enfundado en un brillante traje púrpura. La Violanta de Laura Wilde, con una voz algo velada al comienzo, necesita cierto tiempo para afirmarse en medio de tanto movimiento.
La situación cambia con la llegada de Alfonso, interpretado por Mihails Culpajevs. Vestido con otro traje —esta vez gris—, cabeza rapada y gafas, es menos amante que terapeuta; la voz aparece concentrada, aunque poco sensual. El gran dúo que domina la segunda mitad los conduce a un recorrido circular por una sucesión de habitaciones que emergen del escenario, cada una habitada por una figura que vive sin pagar alquiler en el subconsciente de Violanta: su hermana, una versión más anciana de sí misma, una Virgen María de seis pechos, los juerguistas del carnaval.
Es necesario leer el programa de mano para desentrañar por completo lo que ocurre, pero no hay discusión posible frente a la forma en que Wilde y Culpajevs responden a las a veces extravagantes demandas vocales de Korngold. Todo comienza a encajar a medida que el dúo se aproxima a su conclusión —y Korngold alcanza uno de sus más altos niveles de inspiración—. Al final, el destino de Violanta queda abierto, sin resolución: desciende hacia una nueva vida, aligerada de cargas, libre y sin ataduras. Es un desenlace conmovedor que permite también que la música de Korngold se libere del corsé del argumento convencional y revele toda su considerable potencia.
¿Una obra maestra olvidada? Tal vez no del todo, a la luz fría del día. Pero con el trabajo soberbio del conjunto, la orquesta y el coro de la Deutsche Oper, bajo la entusiasta dirección de Donald Runnicles, esta producción presenta uno de los argumentos más sólidos para su revalorización en décadas —si no en un siglo.
Crédito;
Este artículo es la traducción al castellano de una reseña publicada originalmente en Opera Now. Traducción realizada para su difusión en español. Título original: Korngold: Violanta at Deutsche Oper Berlin | Live Review
Víctor Fernández
www.avantialui.org © 2026
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Este artículo es la traducción al castellano de una reseña publicada originalmente en Opera Now. Traducción realizada para su difusión en español. Título original: Korngold: Violanta at Deutsche Oper Berlin | Live Review
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