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Notas
La Ópera de Bellas Artes y su temporada 2026: memoria, repertorio y proyección histórica
La Compañía Nacional de Ópera (CNO) dio a conocer su temporada 2026 bajo la dirección artística de Marcelo Lombardero, con una programación que propone algo más que una sucesión de títulos: un recorrido histórico por la ópera en México, desde las primeras temporadas del antiguo Teatro Nacional hasta la consolidación artística del Palacio de Bellas Artes, inaugurado en 1934.
La temporada articula grandes hitos del repertorio internacional con obras fundamentales del patrimonio lírico mexicano, subrayando cómo muchas de estas partituras no solo forman parte de la historia universal del género, sino que cuentan con una larga y documentada tradición de recepción en el país.
La apertura de la temporada estará marcada por un verdadero acontecimiento histórico: la primera representación en México de Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny, de Kurt Weill y Bertolt Brecht. Estrenada el 9 de marzo de 1930 en el Neues Theater de Leipzig, en plena República de Weimar, la obra se convirtió en uno de los emblemas del teatro musical del siglo XX por su feroz crítica al capitalismo y su audaz síntesis de jazz, música popular y procedimientos clásicos. Que haya permanecido ausente de los escenarios mexicanos durante casi un siglo convierte su llegada en un gesto de recuperación histórica largamente postergado.
El mes de abril estará dedicado a Manuel de Falla, en el marco del 150º aniversario de su nacimiento, con el programa doble La vida breve y El amor brujo. La vida breve, estrenada el 1º de abril de 1913 en Niza, tuvo su primera representación documentada en México en 1921, en el contexto de las temporadas líricas de posguerra. El amor brujo, presentado originalmente el 15 de abril de 1915 en Madrid, llegó a México durante la década de 1920, primero en versiones de concierto y suites orquestales, incorporando posteriormente elementos coreográficos. La temprana y sostenida presencia de de Falla en México se explica por la afinidad con los movimientos nacionalistas latinoamericanos y por la intensa circulación de intérpretes españoles en las décadas de 1920 y 1930.
En mayo regresará a escena Werther, de Jules Massenet, estrenada mundialmente el 16 de febrero de 1892 en la Hofoper de Viena. La obra ingresó tempranamente al repertorio mexicano: su primera representación documentada tuvo lugar en 1908 en el Teatro Nacional. En el México porfiriano, Werther encontró un público especialmente receptivo a su lirismo introspectivo y al prestigio literario de Johann Wolfgang von Goethe, consolidando una tradición interpretativa que se prolonga hasta nuestros días.
Octubre estará dedicado a uno de los títulos más emblemáticos del verismo italiano: Tosca, de Giacomo Puccini. Estrenada el 14 de enero de 1900 en el Teatro Costanzi de Roma, Tosca llegó a México apenas tres años más tarde, en 1903, nuevamente en el Teatro Nacional. Esta rápida circulación internacional confirma el impacto inmediato de la obra, que desde entonces se ha mantenido como uno de los títulos más frecuentados del repertorio nacional, tanto antes como después de la inauguración del Palacio de Bellas Artes.
El cierre de la temporada propone un diálogo revelador entre dos tradiciones. Por un lado, Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, estrenada el 17 de mayo de 1890 en Roma y presentada en México apenas un año después, en 1891. Su impacto fue inmediato y decisivo: el verismo encontró en el país un terreno fértil y se convirtió en una referencia constante de las temporadas de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Por otro, La señora en su balcón, de Luis Sandi sobre texto de Elena Garro, estrenada en México en 1954, obra central del teatro musical mexicano del siglo XX. Su inclusión no solo restituye una pieza fundamental del repertorio nacional, sino que establece un contrapunto estético entre la tragedia verista y una mirada moderna sobre la memoria y la identidad femenina.
La temporada de conciertos también se inscribe en esta perspectiva histórica. La Fantasía coral Op. 80 de Ludwig van Beethoven, estrenada en Viena el 22 de diciembre de 1808, tuvo en México interpretaciones parciales y adaptadas ya en el siglo XIX avanzado. La Sinfonía Nº 2 Resurrección de Gustav Mahler, estrenada en Berlín el 13 de diciembre de 1895, comenzó a consolidarse en los escenarios mexicanos a mediados del siglo XX, en paralelo con la profesionalización de los cuerpos sinfónicos nacionales.
Finalmente, las actividades del Estudio de la Ópera de Bellas Artes (EOBA) refuerzan la idea de la historia como herramienta pedagógica viva. Sus producciones recorren un arco que va desde Il trionfo dell’onore (1718), de Alessandro Scarlatti, hasta Lost Highway (2003), de Olga Neuwirth, pasando por Pauline Viardot-García y el tándem Darius Milhaud / Jean Cocteau, integrando tradición, modernidad y creación contemporánea.
En conjunto, la temporada 2026 de la Compañía Nacional de Ópera no solo exhibe una programación ambiciosa, sino que reactiva la memoria documental de la ópera en México, enlazando estrenos mundiales, primeras representaciones nacionales y resignificaciones actuales, y reafirmando al Palacio de Bellas Artes como un espacio donde la historia del género no se conserva: se vuelve a contar desde el escenario.
Víctor Fernández
www.avantialui.org © 2026
Material suministrado por la Compañía Nacional de Ópera (CNO)
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