Werther vuelve a casa: intimidad, memoria y presente en la Opéra-Comique
París, del 19 al 29 de enero de 2026
Werther ocupa un lugar singular en la historia de la Opéra-Comique. Paradójicamente, la obra que hoy es uno de los pilares del repertorio del Teatro fue, en su origen, mirada con recelo: su final sin redención chocaba con el gusto burgués de fines del siglo XIX. Sólo tras el triunfo vienés de 1892, la institución parisina abrazó definitivamente la adaptación de Jules Massenet del célebre texto de Las penas del joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers) de Johann Wolfgang Goethe. Desde entonces, Werther se convirtió en una presencia recurrente y, sobre todo, identitaria.
La nueva producción que la Opéra-Comique presenta entre el 19 y el 29 de enero de 2026 propone volver al corazón del drama: la intimidad. El triángulo amoroso —Werther, Charlotte y Albert— no se plantea aquí como un choque de pasiones grandilocuentes, sino como una lenta combustión interior, donde el deber, la palabra dada y la imposibilidad de renunciar a uno mismo trazan una geografía emocional sin escapatoria.
Dirección musical: el lirismo como teatro
Tras el impacto de Lakmé en 2022, Raphaël Pichon profundiza su exploración del teatro lírico francés del siglo XIX. Su lectura de Werther se inscribe en una línea ya reconocible: atención extrema al texto, respiración orgánica entre foso y escena, y una concepción dramática que no separa música y acción. El refinamiento orquestal de Massenet —sus colores cambiantes, su melancolía nunca enfática— encuentra aquí un director que entiende el lirismo como acción teatral.
Puesta en escena: el drama interior
El encargado de la puesta es Ted Huffman, uno de los nombres más personales del teatro musical contemporáneo. Su Werther evita el sentimentalismo decorativo para concentrarse en los conflictos íntimos: la mirada, el silencio, la palabra contenida. En sintonía con el espíritu de la Opéra-Comique, Huffman propone un teatro de proximidad, donde cada gesto tiene peso dramático y donde el público es invitado a compartir, casi en confidencia, el desgarro de los personajes.
Un reparto al servicio del drama
El papel protagónico recae en Pene Pati, primer tenor samoano en conquistar los grandes escenarios europeos. Su Werther —uno de sus debuts más significativos en el repertorio francés— combina lirismo, vulnerabilidad y una comunicación directa con el público, lejos del héroe declamatorio.
A su lado, Adèle Charvet encarna a Charlotte con una densidad psicológica notable. Su voz, de timbre aterciopelado y expresividad contenida, dibuja una mujer desgarrada entre el deber moral y el deseo imposible, evitando todo cliché melodramático.
La luz del drama llega con Julie Roset, cuya Sophie aporta frescura, claridad y un contrapunto vital indispensable frente a la penumbra emocional de la obra. El Albert de John Chest se presenta como una figura compleja: no mero antagonista, sino encarnación de la estabilidad y de un mundo que Werther ya no puede habitar.
Completa el reparto la presencia de Christian Immler, voz grave de referencia internacional, junto a un sólido elenco de cantantes secundarios que refuerzan el tejido social y el anclaje institucional de la producción.
Werther hoy
Más de un siglo después de su estreno parisino, Werther sigue interpelando por la radicalidad de su propuesta: un drama donde no hay culpables ni redenciones fáciles, sólo la imposibilidad de conciliar ideal y realidad. Esta nueva producción de la Opéra-Comique no busca actualizar el conflicto, sino escucharlo con atención contemporánea. Y en ese gesto —sobrio, humano, profundamente teatral— reside su verdadera modernidad.
Víctor Fernández
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Material proporcionado por la Opéra-Comique